Insólito lo es un rato, y si todo es como se explica, estamos ante un abuso de poder por parte de los agentes de nuestra querida Benemerita.
Los hechos ocurrieron en la autovía del Cantábrico a la altura de Grases, en Villaviciosa, Álvaro López Iglesias fue multado por la Guardia Civil por «conducir un vehículo sin mantener la atención permanente en la conducción», pero lo gracioso de todo es que iba charlando con su hermano, que iba sentado en el asiento del acompañante.
Según manifiesta Álvaro «Es un hecho insólito que demuestra un total abuso de poder por parte de los agentes de la Guardia Civil. Conducía de forma totalmente reglamentaria y como no tenían por qué sancionarme, me multaron por ir conversando» , «Observamos cómo la Benemérita nos seguía durante un tramo. En un momento dado, nos hicieron señas para que nos arrimásemos al arcén; les mostramos la documentación, que teníamos al día, no obstante, los agentes le dijeron que debía abonar una multa de 60 euros, alegando que íbamos hablando» , «se trata de una conducta abusiva y arbitraria; ni siquiera llevábamos teléfonos móviles en el coche como para que se hubiesen confundido».
Me he quedado a cuadros al leer esta noticia, y si es cierta en todos sus elementos, se merece una respuesta a la altura, por parte de los superiores de los agentes que realizaron tal acto.