
Rafael Nadal y Roger Federer vuelven a enfrentarse mañana, reeditarán la final de los dos últimos años en Roland Garros. Sólo la alargada sombra del manacorí separa a Federer de su primer título en París, el único que le falta para coronarse como el mejor tenista de la historia.
Sobre el papel, la final presume ser otro día de gloria para el número uno español. París es su casa, su feudo, como lo es Wimbledon para Federer. Esperemos que así sea.
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