
Los hoax pueblan la Red desde sus inicios. Son vídeos, historias o imágenes que se difunden como ciertos, aunque sólo existen en la imaginación de sus creadores. Sin fines lucrativos, estos bulos se originan por varias causas, aunque las más populares son hacerse famoso o bien avergonzar al destinatario. El deseo de publicar una información antes de que la ofrezcan otros o hacerse eco de una historia curiosa sin comprobarla, contribuye a su difusión. Al mismo tiempo ha cundido el efecto contrario, el de ver un bulo detrás de cualquier suceso de contenido anecdótico o alarmante.
El primer hoax surgio en 1994, bautizado como Good Times (buenos tiempos), se trataba de un correo electrónico que alertaba sobre un virus inexistente que borraba todos los archivos del disco duro.
Unos de los últimos hoax son por ejemplo el dibujo más grande del mundo hecho por GPS o la tribu desconocida que se ha encontrado en la Amazonia.
Existe un Museo de los Hoax, donde podéis visualizar un buen reparto de ellos.
El secreto para combatir los hoax: “Darse cuenta de que hay que confirmar la información fuera de Internet”
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