
De las chorradas que he escuchado últimamente, esta se lleva la palma, ¿digo últimamente? ¡Más bien diría que en toda mi vida no he escuchado una chorrada más grande!. Según un diputado israelí los homosexuales son responsables de la ola de terremotos que ha sacudido Israel en los últimos meses porque, según él, Dios ya advirtió de que no hay que “menear” los genitales donde no se debe, lo dijo el miércoles en el Parlamento, y se quedó tan ancho.
Israel estudia las medidas para protegerse de los movimientos sísmicos. Espero que no tengan en cuenta las palabras de esta persona y no cometan una estupidez.
Por si los diputados de este país leen este blog, cosa que dudo, porque no creo que Dios les deje, les explico brevemente porque se origina un terremoto, verán señorías que no tiene nada que ver la orientación sexual de las personas:
Los terremotos se producen cuando las tensiones acumuladas por las deformaciones de la Corteza de la Tierra se liberan bruscamente. Se rompen las masas rocosas que estaban sometidas a fuerzas gigantescas, reordenándose los materiales y liberándose enormes cantidades de energía en forma de ondas sísmicas, que se propagan a través de la Tierra y su superficie, haciéndola temblar.
Como ya hemos dicho, la superficie externa de la Tierra está dividida por enormes placas; cuando dichas placas se mueven, bajando, subiendo o deslizándose una al lado o sobre otra, ocurren los terremotos. El punto donde comienza la ruptura de una roca en un sismo se llama Hipocentro y el punto de la superficie terrestre localizado inmediatamente arriba de él se llama Epicentro.
Al año se producen alrededor de un millón de sismos, la gran mayoría de ellos de tan pequeña intensidad que pasan desapercibidos (temblores). Históricamente la mayor cantidad de terremotos han ocurrido a lo largo de las márgenes de las grandes placas que conforman la corteza terrestre.
Estos movimientos de la corteza de la Tierra actúan en forma instantánea en áreas extensas y la ondas sísmicas que provocan, especialmente las superficiales, causan la formación de fallas geológicas, desprendimiento de tierra y daños en las construcciones que incluso pueden causar la muerte de personas. Hasta ahora son difíciles de predecir y en la actualidad no hay sistemas eficaces para alertar a la población a tiempo de la inminencia de un sismo. Por eso es muy importante tomar ciertas precauciones que incluso deben formar parte de nuestra vida.
Los terremotos o sismos producen dos tipos de ondas que se propagan en el interior de la Tierra; unas que comprimen y dilatan los materiales por los que viajan, llamadas Ondas Primarias u Ondas P (del ingles push = empujón), que son las más rápidas, y otras de tipo cizalla o de corte, llamadas Ondas Secundarias u Ondas S (del ingles shake = batir).
La interacción o choques de estos dos tipos de ondas (P y S) con la superficie de la Tierra producen, a su vez, otros dos tipos de ondas denominadas Ondas Superficiales porque viajan por la superficie de la Tierra: las más lentas llamadas Ondas de Rayleigh, cuyo efecto es similar al de las olas del mar y las Ondas de Love, muy parecidas a las Ondas S.
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