
Desde EEUU sostienen que este joven era el líder de un grupo de “hackers” denominado “WhiteHat Team”, que logró penetrar en los ordenadores del Gobierno estadounidense, una de las redes informáticas más protegidas del mundo.
Tras tomar el control de los servidores, Faur hizo que los ordenadores de la NASA funcionaran como sitios de “chat” para comunicarse con sus amigos.
Podría haber causado a la NASA un daño de 1,3 millones de dólares, delito que en Estados Unidos puede ser penado con hasta 54 años de cárcel pero no podrá ser extraditado EEUU porque el convenio sobre la extradición entre ambos países firmado en 1920 no incluye delitos cometidos en relación con la alta tecnología.
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